Jules Verne, para ronronear

Por Alejandra Gavigán

Casi todos ignoran que Areguá es la capital del departamento Central, pero cuando hablamos de frutillas, su nombre resuena, así como el de los artistas que han migrado a esta ciudad que está alejada del ruido y ofrece magníficas vistas al lago Ypacaraí.

La ciudad de la frutilla ha albergado a personas como Gabriel Casaccia, Hermann Guggiari, Ysanne Gayet, y ahora cobija a otro artista de las tablas y del destilado que va ganando adeptos desde hace un año. Timm Hogerzeil es sudafricano, creció en Alemania, se consagró como campeón alemán de breakdance, luego fue pionero en video digital a mediados de los 90, cuando trabajó para algunos clientes muy importantes en Estados Unidos; dirigió una productora exitosa e independiente durante el auge de la revolución del DVD, pero finalmente dejó su última base en Kiev para alejarse de esa realidad y conocer América.

Gracias a Oz Montanía llegó a nuestro país para hacer realidad otro de sus tantos sueños: destilar ron en Paraguay. Ahora, las experiencias vividas en más de 20 países se vuelcan en la creación del ron Jules Verne.

Llegamos cerca de las 10 de la mañana con el equipo y nos esperaban Tim con su español de acento alemán, acompañado por Emmanuel, su socio, quien nos guió por el modesto local para mostrarnos cómo se fabrica el destilado que nos trajo hasta la ciudad de las artesanías y los artistas.

La vuelta a la destilería en 3 pasos

En la destilería, lo primero que hacemos es conocer los materiales con los cuales se realiza el destilado. En primer lugar, se utiliza la famosa melaza de caña, que es orgánica 100% y que según Timm, en Alemania es muy popular durante el invierno, pues se unta con manteca al pan para sobrevivir el crudo frío alemán. Esta materia prima, aporta los sabores a café y toffee a los rones, ya que cada tipo de ron tiene un proceso de guarda diferente. Luego de obtener la melaza, comienza el proceso de fermentación con levaduras para llegar al destilado, y este se realiza 5 veces en un alambique de cobre alemán, especialmente diseñado para este motivo: obtener un delicioso ron que se guarda por un año con guardas de roble americano y francés, con el fin de que invada nuestros sentidos.

El “Jules Verne – Rum Gold” tiene caracteres complejos de jugo fresco de caña de azúcar y madera de roble francés, una calidad que los grandes productores no pueden igualar. Este ron se caracteriza visualmente por su color ámbar profundo; en nariz es limpio, con intensidad pronunciada y aromas a eucalipto, miel, hierbas y caramelo; en boca tiene un dulzor medio, mucho cuerpo y sabores a azúcar fresca, especias dulces, miel, hierbas, caramelo, plátano, mazapán con un acabado ahumado y largo.

Jules Verne, para ronronear

El steampunk de Jules

El ron Jules Verne no solo llama la atención por sus características organolépticas, sino por sus etiquetas de color verde pasto y verde esmeralda. Desde la tipografía hasta los detalles que la ilustran: el clásico estilo del steampunk de final del siglo XIX, la moda victoriana y el futuro del viaje impulsado a vapor, exaltado por la fantasía y la ciencia ficción que puede apreciarse en los detalles dorados de la etiqueta, y que aparecen en los afiches de esa época de los clubes clandestinos, cocteles y nuevos inventos. ¡Viajes extraordinarios!

El nombre Jules Verne es, por supuesto, un homenaje al abuelo de la misma… El escritor francés que apadrinó desde sus obras, el género futurista tanto como la ficción especulativa, al igual que la tendencia a incorporar elementos fantásticos y un carácter desenfadado y utópico en sus tramas. Todo esto lo vemos y sentimos reflejado en cada sorbo de este delicioso elixir, digno de combinar con pepinillos macerados en putaparió para destacar cada arista de sus características.